Hace una media hora que hablé con Sara2, mañana tenía un examen, parecía tranquila, hablemos sobre nuestro futuro, ella parecía muy convencida de eso de trasladarse a Madrid, a los dieciocho, para no crearla "líos" ni nada, había pensado que se podía venir a mi casa, a vivir, aunque todavía no la había dicho nada, no estaba seguro.
Narra Ariadna:
Había quedado con David, en la cafetería a las cinco y media, así que a las cuatro y media o así empecé a arreglarme, era otoño, el invierno venía, me puse unos vaqueros, con una sudadera rosa y unas asics, me alisé el pelo, me pinté un poco, cogí el móvil, y salí de casa. Al llegar me lo encontré apoyado en la pared, corrí hacia él y le di un abrazo enorme, lo que me suponía difícil, era como contarle que Samuel se había ido.
Ariadna: ¡Cielo!
David: Hola amor, ¿qué tal todo? Jo, tenía ya ganas de verte enana.
Ariadna: ¿Yo? Muy bien, preparando cosillas y ... bueno, en verdad, no muy bien ...
David: ¿Qué? ¿Qué pasa? ¿Le ha pasado algo a Carol?
Ariadna: No, Carol está bien, es sobre Samuel.
David: Ah, tu amigo, sí ... ¿qué pasa?
Ariadna: Se ha ido -dijo con cara preocupada-
David: ¿Cómo que se ha ido? ¿Se las ha pirado?
Ariadna: Sí, justamente eso ... buf, sabía que no tenía que venirme, lo hicimos todo muy rápido.
David: Eh, Ari, no te preocupes, yo te voy a ayudar, ¿vale? Tú tranquila, ya hablaremos, ahora vamos a disfrutar de la tarde pequeña.
Ariadna: Vale cielo.
Me llevó a la cafetería, nos sentemos, hablemos sobre nuestras vidas, y todo ... luego me llevó a un parque precioso, era encantador.
Narra Carolina:
Estaba cansada, así que decidí dejar de estudiar y echarme una siesta, después de una media hora me llegó un whatsapp de Carlos.
*Conversación*
Carlos: Carol, ¿tienes planes para esta tarde?
Carolina: Holi, sí, dormir, pero ya no ... me has despertado. ¬¬
Carlos: Jo, lo siento, ¿quieres quedar?
Carolina: ¡Como quieras!
Carlos: Te espero en el retiro, a las seis.
Carolina: Vale, pues voy a arreglarme ya, ahora nos vemos :)
Carlos: Adiós locaaaaa.
*Fin de la conversación*
Solo dormí unos malditos 30 minutos, pero me hacía ilusión verle, llevaba un día sin verle y era como si no le hubiera visto desde el año pasado, una sensación increíble. Empecé a arreglarme, me puse unos pitillos morados, una sudadera gris y mis botas moradas, me recogí el flequillo, y me maquillé un poco, no me gustaba mucho, cogí las llaves, el móvil y me dirigí hacia allí.
